lunes, 3 de junio de 2013

Pretérito imperfecto

Nos obsequia Mercedes Ruiz con la oportunidad de aportar nuestro granito de arena a este precioso blog y nosotros, desde En pie de Lengua 2 del Colegio María Inmaculada de Madrid, respondemos encantados a su obsequio relatando la gestación de nuestro proyecto arrugado y compartiendo sus primeros resultados:

"Al comenzar este curso tuve el placer de descubrir a través de las redes sociales un precioso proyecto inspirado en la película Arrugas. Aún no había tenido entonces la ocasión de verla (no ha sido hasta hace relativamente poco cuando he podido disfrutar y emocionarme con esa auténtica joya de la animación), pero la propuesta educativa me pareció apasionante y enseguida comencé a darle vueltas a la cabeza sobre cómo podía acercársela a mis alumnos. El paso del tiempo dio pie a diversas ideas y ocurrencias hasta que terminé en la sala de parto tratando de dar a luz un proyecto de Lengua para 2º de ESO al que llamé Pretérito Imperfecto (ustedes son libres de atribuirle al título la interpretación que consideren más oportuna, aunque las intenciones del autor fueron diversas). Los resultados de esta propuesta (entrevistas a personas mayores, programas sobre la evolución del léxico con el paso del tiempo, anuncios de ayer y hoy, textos comparativos sobre diferentes aspectos en tres generaciones, talleres sobre juegos tradicionales impartidos por abuelos en el marco de las fiestas del centro...) están siendo recopilados en una página web por un equipo de publicación formado por alumnos. Esperamos que vean la luz en estas primeras semanas de junio y que podamos compartirlos también a través de este blog. Asimismo, esperamos también poner el punto final a esta hermosa experiencia educativa viendo juntos la película que la originó.

Sin embargo, mentiría si dijera que toda la razón de ser de nuestro proyecto está recogida en el comienzo del anterior párrafo. Aunque sin duda fue esta apasionante propuesta educativa de Apreciando Arrugas la que despertó en mí la idea y las ganas de unirme a esta "aldea arrugada" con mis alumnos, hubo en el fondo otros motivos más personales sin los cuales dudo de que me hubiera sentido tan animado a llevar a cabo el proyecto: hablo de mis abuelos y de mi propia experiencia escolar. 

Tuve la oportunidad de conocer solo a dos abuelos: mi abuelo paterno y mi abuela materna. Fueron y son dos figuras esenciales en mi vida. Con sus virtudes y sus imperfecciones, me enseñaron tanto y me quisieron tanto, cada uno a su manera, que el paso del tiempo después de su muerte solo ha hecho que reforzar su presencia en mi memoria y mi gratitud por haber gozado de tantas vivencias y palabras compartidas. Cómo me habría gustado tener la oportunidad de preguntarles hoy sobre tantos temas y aprovechar el poder de las nuevas tecnologías para guardar un recuerdo algo más "material" de ellos (aunque algo afortunadamente sí me haya quedado: esas canciones que cantaba mi abuelo y que me permito compartir aquí debajo a modo de homenaje). Por eso, ellos fueron el primer motivo personal que me empujó a poner en marcha Pretérito imperfecto.


El segundo motivo fue una experiencia escolar. Cuando hacía 4º de la ESO y estaba a punto de terminar el curso, llegamos al tema de la guerra civil y la profesora de Historia nos preguntó si teníamos algún abuelo o pariente que hubiera vivido aquella época para que pudiese venir a hablarnos de ella. Yo se lo comenté a mi abuelo, que en un primer momento se negó rotundamente, pues consideraba que era un tema muy doloroso, que podía herir sensibilidades y generar conflicto. De inmediato intenté hacerle ver que no se trataba de ir a hablar de bandos, sino simplemente a contar vivencias de la época. Entonces se lo volvió a pensar y acabó por aceptar. Así tuvo lugar la que es una de las experiencias educativas que más grabadas a fuego han quedado en mi memoria (por no decir la que más). No recuerdo la mayoría de contenidos que estudié para aprobar los exámenes de las diferentes materias en mi etapa escolar, sin embargo, no me puedo olvidar de aquellas charlas que dio mi abuelo en mi clase, que ocuparon no solo la hora de Historia, sino alguna de otra materia cuya profesora tuvo la gentileza de cedérsela a un hombre cuya "incontinencia" verbal era manifiesta. Fue tanto el éxito de la experiencia que mis compañeros pidieron que volviera un segundo día a terminar de contar lo que había quedado en el tintero (en realidad, mi abuelo nunca terminaba de contar). Y así fue. No puedo olvidar cómo el cartel de bienvenida del primer día, que rezaba "Bienvenido Rufino", se convirtió en un "Bienvenido Fino" el segundo día, tras haber contado él a mis compañeros que en su Laredo natal era habitual llamar a las personas recortando la primera sílaba de su nombre (un sencillo gesto que a algunos les resultará anodino, pero que yo hoy como profesor aprecio aún más ya que significaba que los alumnos estaban escuchando realmente lo que mi abuelo contaba, algo, el que nos escuchen, que a los docentes nos cuesta horrores). Pequeños detalles como estos se recuerdan de forma especial, es decir, vuelven a pasar por nuestro corazón (o quizá simplemente a aflorar en él, pues de ahí nunca se han movido), por lo que mi propia vivencia escolar se convirtió en otra razón definitiva para llevar a cabo una proyecto que acercase a mis alumnos a sus mayores.

Por todo lo antedicho, puedo terminar confesando que sin Arrugas no habría surgido la idea, pero sin mis abuelos no habría surgido el proyecto. En cualquier caso, aunque ya lo haya hecho, no era mi pretensión convertir esta entrada en una narración personal (a pesar de sentir la necesidad de rendir un pequeño homenaje a los míos). Solo trataba de resaltar el calado emocional que puede llegar a alcanzar en una persona rescatar la memoria de sus mayores. De ahí mi deseo de que mis alumnos también se acercasen a la realidad presente y pasada de los suyos, fuesen abuelos u otras personas de su entorno. Y aunque quizá no haya conseguido que todos lo hagan en la misma medida, me quedo con sus valoraciones al terminar la experiencia, en las que han sido muchos los que han destacado las entrevistas que han realizado (abordando los más diversos temas) como la actividad que más les ha aportado en conocimiento y valores humanos. Y como creo que la mejor muestra siempre es un botón, aunque sea imposible destacar una entrevista por encima de las demás atendiendo a criterios como el contenido o las emociones, les animo a a ver aquí la que realizó una alumna a una encantadora pareja de amigos de su abuelo, en la que resulta admirable la sintonía y compenetración entre ellos, su naturalidad y espontaneidad y, sobre todo, los valores que transmiten a lo largo de toda la entrevista. Recomiendo especialmente los minutos finales porque sus palabras desprenden una sabiduría que todos deberíamos hacer nuestra (es un final espectacular, como me dijo alguien).


Espero que haberla visto les sirva para abrir el apetito e ir deteniéndose en el resto de entrevistas (no todas el mismo día, claro), algunas de las cuales ya están disponibles en nuestro canal de Youtube y en una lista de reproducción que comparto también aquí:


Solo me queda agradecerles que hayan tenido ustedes la paciencia de llegar hasta aquí (está claro que esta tendencia al exceso verbal la he heredado de mi abuelo, en mi caso más en lo escrito que en lo oral) y espero que, si son docentes, se atrevan con propuestas como esta y otras tantas compartidas en este blog, pues a largo plazo estoy convencido de que dejarán una huella indeleble y enriquecerán humanamente a nuestras alumnas y nuestros alumnos como pocas experiencias educativas."

4 comentarios:

  1. Muchas gracias por compartir vuestro maravilloso y emotivo proyecto!!!
    Me alegra saber que Arugas sigue creando emociones y motivando.

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    1. Gracias por el comentario. Arrugas ha sido una experiencia edificante en todos los sentidos y que, de muy diversas formas, ha recorrido aulas y aulas calando muy hondo en sus corazones. Vuestras arrugas del mundo son extraordinarias también.

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  2. Javier, creo que un proyecto como este de algún modo a todos nos remueve experiencias internas y emociones muy profundas, que habitan en nosotros desde la infancia. Te agradezco muchísimo que hayas compartido aquí las tuyas porque me has emocionado. Así de simple y escueto te lo digo, porque yo soy como tu abuelo Fino, de los que tenemos incontinencia verbal y no quiero alargarme demasiado.
    Solo he visto la entrevista que has puesto como aperitivo y me sirve para ver lo mucho que voy a disfrutar y a emocionarme este verano. ¡Gracias!
    Un fuerte abrazo.

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    1. No había leído tu comentario hasta ahora Inés. Muchísimas gracias por tus preciosas palabras. Un abrazo.

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