domingo, 15 de enero de 2012

EL PLATO DE MADERA. Cuento


¡Pobre abuelo! Había pasado la vida trabajando de sol a sol con sus manos; la fatiga nunca había vencido la voluntad de llevar el sueldo a casa para que hubiera comida en la mesa y bienestar en la familia. Pero tanto trabajo y tan prolongado se había cobrado un doloroso tributo: las manos del anciano temblaban como las hojas bajo el viento de otoño. A pesar de sus esfuerzos, a menudo los objetos se le caían de las manos y a veces se hacían añicos al dar en el suelo. 
 
         Durante las comidas, no acertaba a llevar la cuchara a la boca y su contenido se derramaba sobre el mantel. Para evitar tal molestia, procuraba acercarse al plato, y éste solía terminar roto en pedazos sobre las baldosas del comedor. Y así un día tras otro.

          Su yerno, muy molesto por los temblores del abuelo, tomó una decisión que contrarió a toda la familia: desde aquel día, el abuelo comería apartado de la mesa familiar y usaría un plato de madera; así, ni mancharía los manteles ni rompería la vajilla.

           El abuelo movía suavemente la cabeza con resignación, y de vez en cuando enjugaba unas lágrimas que le resbalaban por las mejillas; era muy duro aceptar aquella humillación.

                  Pasaron unas semanas y una tarde, cuando el yerno volvió a su casa, encontró a su hijo de nueve años enfrascado en una misteriosa tarea: el chico trabajaba un pedazo de madera con un cuchillo de cocina. El padre, lleno de curiosidad, le dijo:

           - ¿Qué estas haciendo, con tanta seriedad? ¿Es una manualidad que te han mandado hacer en la escuela?

            - No, papá – respondió el niño.
             - Entonces, ¿de qué se trata? ¿No me lo puedes explicar?

              - Claro que sí, papá. Estoy haciendo un plato de madera para cuando tú seas viejo y las manos te tiemblen. 

 
                Y así fue como el hombre aprendió la lección y, desde entonces, el anciano volvió a sentarse a la mesa como toda la familia.

Dejo un apequeña escenificación del cuento llevada a cabo durante el curso escolar 2010/11 por un alumnos de 5º y 6º del C.P. Santa Olaya de Gijón por si se animan. Además, nos han dejado esta página en la que pueden encontrar algunas actividades para trabajar el cuento.

 

3 comentarios:

  1. Conocía la historia gracias a ti y me impresionó en su momento.
    Muy adecuado este sitio para recordarla o mostrarla al que no la conoce.

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  2. Gracias, Conchita. Es una buena historia para desarrollar la empatía. Un saludo

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  3. Sabes si existe este poema catalán traducido al castellao? Muchas gracias.

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